sábado, noviembre 26, 2016
Oxímoron
En un beso sin vida
sentí un lleno vacío
con tu sonrisa triste
y tus ojos silenciosos
entendí que este abrazo helado
era lo último que tendría de ti.
miércoles, abril 20, 2016
Ser Pequeño
Es pequeño.
El ser humano más pequeño con el que me haya relacionado jamás.
Día a día y desde que lo parí desde mis entrañas
con la fuerza eterna de una ancestral mujer mapuche,
me hace enviar mis egos al eterno pozo sin fondo del olvido.
Siempre nómade, anónima y escurridiza
hoy me hallo quieta, conocida y encontrable.
Él depende de mí: de mi espíritu, de mi cuerpo, de mi ánimo
de mis caricias, de mi voz, de mi aroma, de mí ser.
Y yo dependo de él.
Soy una luna menguante que al mismo tiempo creciente:
Todo el tiempo, y día a día
me mermo y me hago gigante.
viernes, marzo 11, 2016
escribir-se
Me adentro en la escritura.
Me pierdo en ella
hasta naufragar.
Mi cuerpo es poseído
por cada movimiento irresistible
que transita mi cuerpo completo.
Es escritura la danza,
es la danza un escrito.
Sentir me ilumina para escribir lo que escribo.
Cedo mi timón al sentimiento.
Me compenetro en el texto,
me hago parte de cada una de las letras
que tejen mis escritos, porque cada letra es mía,
gestada en aquél lugar sintiente de mi ser
que la produjo y le dio vida,
La escritura es el parir.
Tengo letras recorriéndome las venas,
danzando entre mis piernas y
habitando mi cabeza,
pero no porque en mí abunden per se las palabras,
sino en mí abundan los sentires,
las vivencias,
los m
o
v
i
m
i
e
n
t
o s,
las personas,
las ideas, y por eso, las palabras.
El arte de las palabras es más bien
el amor a las ideas.
Con la escritura doy a luz todo el tejido
subterráneo que me subyace.
Doy nacimiento a las letras que aún por años
de mí han formado parte.
Soy madre de mis letras,
y soy madre de mi hijo.
Dos veces madre.
Cierro mis ojos físicos para abrir los otros,
aquellos que me llevan a lo más profundo
de mi existencia inmaterial.
Y allí me veo,
me veo porque me siento,
me escribo porque me veo.
Escribo desde adentro.
Si me escribo es porque me siento.
jueves, enero 21, 2016
Necesario Desvelo
Ya no soy mía,
si es que alguna vez lo fui.
Soy ahora un tránsito entre el pasado,
el presente y el futuro que deseo ver.
Soy puente. Guío vida.
Si me extraño me desvelo
para poder habitarme
hasta perderme en mí;
en eso que soy,
y en aquello que fui.
Me recuerdo en las palabras.
Me leo en el leer.
Me escribo en la escritura.
Me poseo otra vez.
Si me evaporo,
con la escritura me condenso.
Aunque dure poco,
aunque sólo dure este pequeño texto,
vivo la ilusión de ser mía
y de pertenecerme sólo a mí otra vez.
domingo, mayo 31, 2015
La Madre del Mártir
Me enterraron los sueños, me enterraron la vida,
me enterraron la alegría pura del vivir.
Ay, mi niño se me va, se me escurre como el agua y nada puedo hacer
¿Quién dio a mi niño su último arrurú?
¿Quien le tendió brazos tibios de consuelo en medio de su morir?
¿Por qué, Dios mío, por qué me arrebataron un pedazo de alma?
¿Por qué me quitaron de la vida la esperanza?
Nunca en la historia de los humanos ha sido fácil ser la madre del mártir y menos aún cuando no se sabe serlo, cuando ni aún tu crío se sabe serlo.
Aquella mañana salió de casa siendo un estudiante,
un trabajador, un simple hombre.
Pero nunca volvió, sólo regresó el mártir.
Qué daría yo por darles el mártir y que me devolviesen a mi hijo;
cómo me tortura de día y de noche pensar que su último exhale
fue tirado en la calle, rodeado de gente que no sabía ni su nombre,
lejos del vientre que llevó su vida, lejos de la teta que día a día lo nutría, lejos de los brazos que sin importar que lo pasara siempre lo mecían.
Siento que no hay suficiente aire para darme vida,
¿acaso no podré nunca más volver a respirar profundo?
Mi hijito, mi pequeño hijito.
¿Cómo soportar la cruel paradoja de que a mi hijo lo mató estar demasiado vivo,
tener muchos sueños, volar demasiado alto?
¿No hubiera sido más fácil criar a un hombre máquina,
a un hombre que no siente, a un hombre que no sueña, a un hombre que no se alza?
Sólo me queda refugiar mi dolor bajo la idea de que mi hijo murió libre:
libre en sus ideales, libre en su corazón;
libre a diferencia de los malnacidos que tienen el control
y manejan con hilos finos la corrupción.
Mi hijo murió libre porque son libres los que sueñan,
son libres los que creen en un mundo mejor.
Que daría yo por tener en mis brazos al hombre simple,
al muchacho mal genio y desordenado, a mi niñito de ojitos despiertos,
en vez de este etéreo mártir que no puedo ni tocar,
en vez de este involuntario mártir que no puedo ni besar,
en vez de este tan temprano mártir que con su muerte -mi vida al lado de la suya- ha hecho enterrar.
miércoles, mayo 20, 2015
Melancolía de Otoño en Flor
Flor hecha de hojas de otoño
Flor muerta hecha de esperanzas de otoño
La primavera marchita en tu cuerpo
anuncia el brote de una nueva estación,
evidencia el sueño de tus verdes alegrías
hasta que vuelva a salir con potencia el sol.
Es hora de guardarse, ya pasó el tiempo de la acción.
No queda más que sentarte a esperar
que todo aquello que un buen día sembraste
aparezca convertido en una flor.
Te recorre por dentro un viento frío;
frío, pero que no congela;
tibio, pero que no envenena;
caliente, logras ver de esta vida tu condena.
El crujido de tu cuerpo cuando te rompen en pedazos,
tu vida extendida ante ti en miles de átomos.
Cada hoja que se desprende de tu cuerpo
es un grito que solloza en el silencio,
en el ahogo de una melancolía de otoño
que te recuerda y que te enrostra
que ser flor no es algo eterno,
y que todo renacer implica la muerte.
miércoles, abril 15, 2015
Ángel de la guarda
Mi ángel de la guarda no tiene alas,
se mueve en bicicleta,
no siempre usa casco,
amarra su bici con una cadena oxidada y vieja,
se levanta temprano y se acuesta tarde
tiene el lomo cansado y lleva ojeras.
Mi ángel de la guarda
no aprendió en la escuela:
le enseñó la vida, y así como la vida,
mi ángel no tiene buena ortografía.
Mi ángel de la guarda
es bueno para hacer magia:
con muy pocos pesos
puede alimentar a todos los de la cuadra.
Mi ángel de la guarda no es joven ni viejo
no es hombre, no es mujer ni niño
Yo diría más bien que es joven y viejo,
es hombre, es mujer y es niño.
Mi ángel de la guarda
está agotado de hacer el bien
en un mundo que cada día va más mal.
No es extraño que el suicidio contemple,
pero sabe que por sus hijos nadie más va a velar.
Mi ángel de la guarda
es mío y de muchos más,
a veces le dan ganas de jubilar,
pero sabe que la cosa con las pensiones
es una estafa que lo amarra a toda la vida TENER que trabajar.
Mi ángel de la guarda
se pregunta por qué entre todos los ángeles
le tocó venir al mundo terrenal,
donde su alegría es mermada por la tristeza y la miseria,
por la desigualdad y la injusticia,
por la corrupción y la violencia;
nunca imaginó que en el mundo de los hombres
existiría tanta crueldad.
Nuestro ángel de la guarda está cansado,
Nuestro ángel de la guarda quiere parar.
Nuestro ángel de la guarda ya no puede guardar más.
Nuestro ángel de la guarda sólo quiere ser libre
Nuestro ángel de la guarda sólo quiere volver a volar,
Nuestro ángel de la guarda ansía la calma
Nuestro ángel de la guarda sólo anhela silente paz.
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