sábado, octubre 27, 2018
Caminante
Caminante que te tejes al andar
macerando en tus pasos tu ser,
produciendo tu existencia
en cada errática caminata
hacia un horizonte sin fin.
Polvo suspendido
lluvias coquetas
y viento tibio
acompañan tu nomadismo espiritual.
Tu existencia reverberante
hace sonar tus pasos
en un eco sordo
que aturde las angustias
y calma la sed.
No buscas nada,
pero lo esperas todo;
en cada paso exhalas,
abandonas tus pisadas.
Tus heridas abiertas
van dejando charcos de sangre roja,
tus caminatas tienen el tamaño
de la mismísima eternidad.
Algo de ti se resuelve,
algo en ti cuaja,
algo en ti zozobra,
algo en ti se mata.
El movimiento te avanza
aunque te quedes quietx;
los muertos vuelven a sus tumbas,
los hologramas se tornan brillantes
las ficciones adquieren materialidad
y se sienten tibias en el pecho.
Nunca pisas tus pisadas,
y nunca encuentras tus huellas
para volver a recorrer;
has de inventarte denuevo
por siempre, una y otra vez.
Con el tiempo has aprendido
que los caminos son como el mar
en él han de perderse,
y a él han de llegar.
Caminante, no hay camino,
se hace éste al andar.
No hay más que lo que tú haces de ti, y del mundo,
en este transitar.
viernes, octubre 19, 2018
Saudade
Eu tenho uma profunda saudade,
não sei bem de que:
si é de você, de nosso encontro que não se evapora,
dos momentos compartilhados,
ou de como você e eu ficamos entrelaçados para sempre.
Si a saudade, que já é de meu ser numa base regular,
que já está escrita em minhas fibras,
em minha alma, em meu corpo;
e que agora enquanto te amo
se expande ainda mais,
me habita um relâmpago eterno
que me rasga e me ilumina ao mesmo tempo
Saudade escorre em minhas letras,
tem sido sempre meu sangue
que agora consigo saborear
com uma precisão tal
que já sei a textura,
temperatura,
cor e corpo
da saudade.
Pergunto-me como é possível
que a alegria e a nostalgia habitem com tanta força,
ao mesmo tempo, um corpo tão mundano como o meu,
não será esse o destino maldito dos poetas?
ser a personificação viva do saudade?
e não é esse um milagre abençoado?
não é acaso o amor, de qualquer forma, milagre?
__________
Revisão e edição do texto: Dênis Lopes.
sábado, septiembre 08, 2018
Contrato Sexual
A nuestros cuarenta y pico, sabíamos que teníamos que creer en algo. En lo que fuera, y aunque habíamos sido cada unx por su cuenta nihilistas escépticos, surgió el consenso estratégico de creer en el amor. El problema inmediato fue cómo hacerlo. A partir de las observaciones participantes que llevábamos realizando toda la vida, determinamos que sería prudente saludarnos de beso en boca. Como eso no sería suficiente, tendríamos que sumar el caminar tomadxs de la mano.
Esfera pública resuelta.
Ahora bien, nos faltaba colonizar de amor lo privado. Considerando lo extenuadxs que quedábamos luego de nuestras cuarenta-y-cuatro horas semanales, tener sexo una vez a la semana, de preferencia Viernes o Sábado, apareció como estrategia fenomenal. Entonces, beso en boca, manos juntas, sexo semanal. ¿Qué más nos faltaba? ¿Qué más hace la gente que dice amarse? Claro, salidas a comer, también una vez los fines de semana, ojalá con foto de por medio que lo atestigüe en algún medio digital.
Pero aún nos quedaban cabos faltantes de anudar. El pacto quinto fue consumir series de moda acostadxs en la cama, idealmente sin hablarnos. Y de inmediato, surgió nuestro artículo seis: saldríamos siempre juntxs a cualquier celebración social, tuya o mía, ya no nos presentaríamos solos/as ante el mundo exterior. Si todo esto que habíamos visto hacer a la gente que decía creer en el amor no nos funcionaba, entonces tendríamos que dar el golpe certero para poder anudar nuestras desesperanzas errantes en algo más tradicional que la anarquía: tener un hijo/a. Como ya estábamos algo pasaditxs para una cría humana, adoptaríamos un perrito. Perrito se volvería el centro de nuestras conversaciones, dormiría entre nuestros cuerpos, lo llevaríamos seguido a su veterinario, le lavaríamos los dientes cada noche y hablaríamos de él como el hijo.
Como ahora estaba el hijo-perro en escena, nuestra estrategia tenía que tornarse más seria, claro, para darle seguridad a él. De pronto, ya tuvimos fecha en el registro civil. Después de todo, casarse no era tan malo: tú me tendrías a mí para cuidarte cuando estuvieras viejo, y para hacerte las labores del hogar; y yo te tendría a ti para complementar mi paupérrima jubilación, porque como viví siendo mujer, la pobreza me asedia desde que nací.
Y así, todo arreglado: tenemos un contrato sexual.
sábado, agosto 25, 2018
Botella Sabatina
La botella sabatina
naufraga entre los vientres
múltiples de voces anónimas
que son sólo una voz fuerte.
Embriagadora luz carmín
que tiñe los labios y pensamientos
en sonidos inextintos
que reverberan como aguas.
En el fondo, bien al fondo,
no sé si de la botella o de mí misma
aparecen ecos de deseo,
ecos de indiferencias
que buscan llevarme a desandar.
Así, en solitarias desandanzas
al calor de copas por vaciar
con tinta en fuego, con voz por enhebrar
me tejo en formas nuevas que me permitan saltar
¿Al vacío?
¿Al aplastamiento?
¿A umbrales del tiempo?
¿Al reencuentro infinito?
Hay veces en donde no importa el dónde,
lo que importa es saltar,
dar el salto,
saltar-se,
soltar.
Y así, en infinitas copas por llenar,
infinitas copas por vaciar,
acompáñome a mí misma
en botellas sabatinas
que con ledzeppelindiscocuatro
me invitan a saltar.
lunes, agosto 20, 2018
Flujos
Desde arriba (¿o desde abajo?)
Desde el sur (¿o desde el norte?)
Desde el poniente (¿o desde el oriente?)
Desde dentro (¿o desde afuera?)
Desde dentro (¿o desde dentro?)
Desde ahí (¿o desde acá?)
Desde aquí (¿o desde allí?
Desde lejos (¿o desde cerca?)
Desde cerca (¿o desde cerca?)
Desde cuándo (¿o desde entonces?)
Desde dónde (¿o desde siempre?)
Desde antes (¿o desde nunca?)
Desde mañana (¿o desde ayer?)
Desde mañana (¿o desde mañana?)
Desde mí (¿o desde ti?)
Desde mí (¿o desde cerca?)
Desde mí (¿o desde acá?)
Desde mí (¿o desde dentro?)
Desde mí (¿o desde nadie?)
jueves, agosto 02, 2018
Sueño naranja
Me desperté a mí misma dentro de un sueño. Pude activar mi captación sensible más allá de lo visual o lo perceptual y logré tocar con mi mano izquierda la materialidad de mi sueño naranja. Logré activar mis receptores táctiles, los desperté mientras soñaba, para poder captar con pluripotencialidad mi emplazamiento onírico. Así, pude sentir con mi mano la textura granulosa de aquellas frías paredes que erigían mi sueño. Pude navegar con conciencia táctil el mundo de la inconciencia, lo pude tocar. Me aproximé a mi sótano psíquico con los sentidos abiertos y despiertos. Sentí en mi piel el calor de la luz de sol que entraba por la ventana de mi sueño naranja para acariciarme. Pude reconocer la constricción de mis pupilas al entrar aquella luz. Jugué a esconderme de los rayos solares sólo para percibir la adaptación dilatada de mis pupilas a la anaranjada oscuridad. Sentí vívidamente, sensiblemente, aquella enigmática maraña de lo indecible, de lo irrecordable y me traje en un cálido recuerdito naranja, que segundo a segundo se me destiñe un poco, un souvenir de las tierras profanas del olvido. ¿Estoy ahora despierta? ¿Estoy ahora dormida? ¿Es este otro sueño vívido en el cual he podido despertarme, del cual no puedo salir a menos que me duerma estando ya dormida? ¿Cuántas veces más debo despertarme para despertar? Me toco la mano. Está fría.
domingo, julio 22, 2018
Didáctica
Macho ario blanco
llévame de aquí
llévame a tu cuerpo
de donde yo nací.
Tengo, tengo, tengo
tú no tienes nada
tengo mis tres autos
y casa en la playa.
Un hombre me vende
otro me amenaza
otro me le apropia
toda la semana.
Lévantate Juana,
y enciende la tele,
ve como nos salvan
de los delincuentes.
Miedo a los delitos,
drogas y pobreza,
fe puesta en el niño
que va a la escuela.
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