jueves, abril 10, 2014

El gato en la habitación



         Y se dio cuenta de que estaba solo. Rodeado de gente, pero solo. Ella le decía cosas lindas, pero el corazón de él ya estaba muy cerrado y muy duro. Las oía, hasta las disfrutaba, pero era tan consciente de su soledad que sabía que esas palabras no eran más que una sincera expresión de un momento que había de transcurrir y desaparecer, como todos los momentos suelen hacer. Ella era un precioso momento, pero como momento, estaba a momentos y en los momentos que no estaba, estaba la soledad, que no era un momento, sino más bien un modo de estar.


         Así que él le sonreía a ella, con  profunda ternura, pero sabiendo que así como su sonrisa se desvanecía, ella haría también. La miraba. La miraba fijo. La encontraba preciosa. Le gustaba mirarla mientras tomaban vino, le gustaba esa forma siútica de tomar la copa que tenía ella, como fingiendo ser una elegante dama de Paris que se dedica a catar vino por oficio o profesión, sin embargo ella no sabía nada de catas, tomaba el vino a grandes bocanadas -lo que inmediatamente habría tirado por la borda su carrera de catadora- pero a él le encantaba que fuera así, tan espontánea y natural.


         El departamento del octavo piso se hizo pequeño para todo el humo que los fumadores del lugar exhalaban. La música tenue de Víctor Jara llenaba todo con su son; había vino tinto (mucho vino tinto) y sólo Cabernet Sauvignon; estaban hablando acerca de cómo debería constituirse en Chile la educación como un derecho, ante lo que existían diversas posturas: los gratuistas, los financiación-compartistas, los sube-impuestistas, los anarquistas, los quememoslo-todo-y-hagámoslo-otra-vezístas, los pro escuelas libres y popularesístas, entre otros. Había de todo, bueno, casí todo, porque a la reunión no llegaron (por suerte) los no-me-importaístas, así que el diálogo era muy interesante y enriquecedor. Si esa noche hubiera sido más larga podrían haber solucionado el país entero, y quien sabe, hasta el mundo. Inspirados en sus corrientes teórico-filosóficas de preferencia, soñaban e hilaban debates que podrían sentar las bases de un mundo entero que fuere mejor.

         A él le gustaba estar allí. Disfrutaba ver cómo esta gente pensante debatía, y se servía vino, y seguía debatiendo, y seguía tomando vino, y se reía, y seguía tomando vino. En general, él siempre era parte pseudo-central de estas conversaciones, pero hoy la soledad lo inundaba de manera tal que parecía hasta haberle comido las palabras. Y no era cosa nueva, era una soledad que ya por años le venía asediando. Primero, le había agarrado de una pata y había comenzado a trepar, así como hacen los gatitos nuevos; luego, le agarró la pierna derecha, con sus uñas filudas se afirmó fuerte para trepar hasta la rodilla, en donde hizo una pausa que sólo fue para tomar más impulso y seguir trepando hasta los muslos, zona delicada y sensible que le sacó un quejido de dolor a él, pues cuando un gato te entierra sus uñas en los muslos duele, y a veces duele harto; pero así como los gatos, esta soledad era curiosa y juguetona, así que siguió cuesta arriba, hasta llegar a su cintura, desde la cual daría un salto al pecho en donde nuevamente enterró sus uñas con fuerzas, pero a esta altura a él ya no le dolía tanto, entre que porque ya esperaba el zarpazo y porque ya se había acostumbrado a ese dolor. Y todo esto que aquí suena breve había tomado días, meses, años y hoy, en esta reunión social, el gato ya le había llegado a la cara, de hecho estaba sentado sobre su cabeza, cual sombrero peludo de esos que usan los rusos. Y si visualizar al elefante en la habitación es difícil, un gato es aún peor, pues son más sigilosos y silenciosos, por lo que nadie notó lo que a él le pasaba, aparte que como artista y escritor, no era extraño que anduviera en sus días reflexivos y melancólicos, de los cuales por cierto, se suele sacar la mejor inspiración.

         Y así, con un gato en la cabeza miraba a todos vivir y disfrutar la vida, los miraba como  un extraterrestre que estudia a una especie desconocida y extraña, añorando sentir como ellos sienten, añorando vivir como ellos viven.

          Ella se acercó, feliz y un poco emborrachada, a darle un beso dulce y ofrecerle un cigarro. Salieron al balcón y fumaron, fumaron los últimos cigarros de ambos.  Miraban las luces de la ciudad, y los pocos autos que pasaban a esa hora. No hablaron mucho, pero no era incómodo. Estaban contemplando juntos, procesando todo lo conversado, juntos. Ella se acurrucó en su hombro y él siguió fumando. Se sentía bien la tibieza de ella, su perfume dulce, su compañía. Le tomó la cara y le besó la frente. Ella sonrió contenta. Le dijo que la esperara, que iría a buscar su copa de vino y que no se demoraría nada. Entró y estaban todos riéndose de un chiste que alguien había contado hace poco. Se hizo camino entre la gente para buscar su copa de vino que estaba en la mesita de rincón.  

      

         Aprovechó la instancia para rellenarla, porque probablemente él también querría beber de su copa, cogió un par de maníes de la mesita de centro y regresó al balcón. Para su sorpresa él ya no estaba, probablemente fue al baño -pensó. Así que entró y se sentó en un sillón a disfrutar de la grata reunión y de los gratos seres que allí estaban. Pasó el rato, y le extrañó que él aún no volviera, así que fue a tocar la puerta del baño, y sin oír respuesta de vuelta abrió y vio que estaba vacío. Volvió al living y preguntó si alguien lo había visto. ¿No estaba en el balcón? -le preguntaron. No, ya se fue hace rato -dijo ella. Pero qué raro, si no lo hemos visto pasar. ¿Y no está en el baño?. No, si vengo recién de allá. Bah, pero qué raro. No es por nada, pero él andaba raro en todo caso, quizá se fue a su casa sin decir adiós, no sería la primera vez que lo hace. No creo, si ya no anda en esa onda, ahora sí se despide. Querida no seas ingenua, que la rareza va y vuelve. Llámalo al celular. Buena idea, bájenle a la música. Algo está sonando. ¿Dónde?. Ah, es aquí, en el bolsillo de su chaqueta. Qué extraño. Tranquila, de seguro que se fue a casa, o quizá fue a comprar más vino, o cigarrillos. No sé, si no estaba bebiendo mucho hoy día, y cigarrillos parece que aún le quedaban. Ah! Tenía su cajetilla en el balcón, veré cuántos cigarros le quedaban. Ya, te acompaño, así si le queda alguno aprovecho de hacerle un hurto menor. Le quedan 6. No querida, ahora le quedan 5. Tengo una sensación mala, qué pudo haberle pasado. No sé me ocurre, ese hombre está tan loco como una cabra, cualquier cosa pudo haber pasado; esperemos un rato más, de seguro ya aparece, verás, así que pásame el encededor que está allá en la baranda mejor. Ya viciosa, aquí tie..............
Se oyó un grito desgarrador, que fue eterno.


    Todes corrieron al balcón. Con terror vieron el rostro de las mujeres que lloraban y gritaban, que miraban abajo y se retorcían con gritos ahogados de tristeza y tragedia. Supieron al instante lo que sucedía, así que sólo miraron abajo para corroborar su terrible presagio: los gatos tienen siete vidas, pero las personas no.




viernes, marzo 07, 2014

Momento de Rabia n°22.329


... Y es frustrante. Es frustrante ver cómo un sistema injusto va dejando muertos y heridos a su paso.
No se trata de hacer cambios superfluos, sino de cambiar las bases. Si las bases sobre las cuáles nos regimos y vivimos son injustas siempre habrá sujetos dentro y  habrá sujetos fuera. ¿Y fuera de qué? ¿Fuera de la sociedad? (como si se pudiera realmente) ¿Fuera de las relaciones de producción? ¿O más bien fuera de la conciencia de que el poder, que es de todos, está concentrado en sectores que deciden por todos, sin realmente velar por la equidad de todos ni por la preservación de la naturaleza? Lo que el uno carece, el otro lo vende. Las necesidades básicas para la subsistencia están privatizadas, como si la tierra, o los frutos de la tierra, o los ríos, o los mares, existiesen para los humanos, y para ciertos humanos más que para otros.  Violentamos nuestra tierra y nuestro ecosistema, y como si eso no fuera suficiente, luego competimos unos contra otros -a veces sin estar consciente de ello- por un mejor sobre-vivir. Y quienes tienen 'la mala suerte' de tener que trabajar muchas más horas al día -incluso todos los días- en pos de su sobrevivencia y la de sus familias, tendrán mucho menos tiempo y energía para explorarse y desarrollar todo el potencial que en ellos está acumulado. La lectura; la danza; el teatro; la pintura; la escritura; la escultura; la artesanía; el canto; la música; el conocimiento de otros idiomas, de hierbas medicinales, del propio cuerpo y sus procesos; y hasta el pensamiento intelectual colectivo pasan a ser actividades de ocio no fundamentales, no posibles, e incluso lujos que sólo algunos pueden darse. Se conciben como actividades 'bonitas' que alguna gente hace, pero como no son rentables (así nos venden el cuento) pasan a ser las menos importantes. La conciencia del ser se construye en base al trabajo y sólo al trabajo, y el sujeto pluripotencial se vuelve un sujeto de una sola dimensión, una máquina que sólo cultiva un porcentaje pequeño de lo que puede llegar a ser, marchitando otras posibilidades de desarrollo y quedándose estático. ¿Por qué es tan importante el desarrollo? Porque se expande nuestra conciencia, nuestro conocimiento, nuestra comprensión, nuestros límites, y por qué no, nuestro amor; el camino hacia una sociedad solidaria, cooperativa, equitativa, justa y diversa estaría más próximo, pues no estaríamos compitiendo por los recursos y estaríamos viviendo, explorando conjuntamente el sentido -o el sinsentido- de nuestra existencia sobre esta tierra.  Nos estamos relacionando bajo la lógica del intercambio, no bajo la de amor, que pareciese ser la menos lógica cada día.

Los conocimientos que los grandes de la historia hicieron públicos, otros los privatizaron. Luego, los que no accedieron a esa información son descalificados y su trabajo se valoriza menos. Se les entregan los empleos con los trabajos físicos de esfuerzo, trabajan de sol a sol, su empleo les queda muy lejos, no reciben la paga real de su trabajo, se endeudan. Con este ritmo no extraña que las personas enfermen o actúen de modos inconcebibles, pero ser 'curados' y tratados de un mal, ya sea físico o espiritual, también ha sido privatizado, y en el acceso popular de la salud, salud concebida desde un sistema mercantil biomédico, no se puede confiar. Y debo ser honesta, yo he sido muy afortunada teniendo acceso a muchos libros, a muchas artes, a muchas discusiones intelectuales, a muchos viajes, a muchas personas distintas y es por esto mismo que quiero que todos lo tengan, que como canta Manu Chao para todos sea la luz y para todos todo. Un espíritu de justiciera o algo parecido se levanta en mí con fuerza, con una fuerza que no puedo ignorar, y prefiero estar clasificada en la bolsa de l@s útopic@s, l@s soñadores, l@s 'comunistas', l@s idealistas, l@s jóvenes inexpert@s que hablan tonteras, antes que dejar de intentar que este mundo sea un lugar más bello, por el cual sólo una vez vamos a transitar. De alguna manera, en algún momento, con algunas personas, sé que lo vamos a intentar, porque esto ya está en curso. Esto ya está empezando, y a medida que más y más avance,  no se podrá parar.


martes, febrero 25, 2014

Obra Maestra


Quisiera con palabras componer una obra maestra. Por eso, leo libros sobre lírica, poética, narrativa, gramática, bonística, perfécstica, maéstrica, poemística, fantástica, amorística, sueñística, bellística y leo también diccionarios. Me esmero, me tomo todo el tiempo que sea necesario.
Escribo y vuelvo a reescribir lo que ya he escrito. Hago rayones, me cambio de asiento, me preparo un café, me voy al balcón a tomar aire fresco, cambio de lápiz, cambio de libreta a cuaderno, empiezo otra vez a escribir, me inspiro denuevo, me quedo en panne, me preparo otro café, pienso mientras miro el techo, doy vueltas por mi casa, recito en voz alta lo que ya tengo escrito, me siento, leo poemas de grandes autores, me inspiro denuevo, me fijo si no estoy haciendo un plagio, mezclo el escrito viejo con el nuevo, desecho ideas, elimino palabras-frases-versos y hasta párrafos completos, pero igual rescato algunas palabras, esas que quiero usar en mi obra maestra sólo porque me encantan y porque se me atravesó la idea de que quiero utilizarlas, como es el caso de
 multiforme,
                  alma
                          noche
                                    hazaña
                                               ensayado
                                                              mariposa
                                                                             alusión
                                                                                        ajeno
                                                                                                utopías
                                                                                                          humanice
                                                                                                                        conjuntas
                                                                                                                                      encarna
                                                                                                                                                  bagajes
                                                                                                                                      sinrazón
                                                                                                                           errante
                                                                                                              nómade
                                                                                                libertad
                                                                                       aptos
                                                                             ilusión
                                                               informal
                                                   ajustes
                                   deprívame
                            luna
               bailarina
                            ritual
                                     procedía
                                                   Morfeo
                                                               enhebrar
                                                                            crímenes
                                                                                         jaque
                                                                                                 alter ego
                                                                                                             escéptico
                                                                                                                          miserable
                                                                                                                                          talones
                                                                                                                          movimientos
                                                                                                           enloquecido
                                                                                                erótica
                                                                                         reptar
                                                                             vaticinio
                                                                  poesía
                                                     delirios
                                      hipocampo
                            infame
               límbica
                            musa  
                                     deshumaniza
                                                       tierra
                                                                 música
                                                                            forajidos
                                                                                          inexiste
                                                                                                   inherente
                                                                                                             equidistante
                                                                                                                            kilómetro
                                                                                                                                          instante
                                                                                                                           transcurría
                                                                                                              castañeteaban
                                                                                                    patraña
                                                                                           brasier
                                                                            famélico
                                                      sincronizado                 monocromía
                                                                        regalonearte
                                                                              latir
                                                                          carmínica
                                                                                y
                                                                          poemística
                                                                     (por decir algunas)

He terminado (supuestamente, porque aún la obra más fina y acabada está siempre sujeta a edición) Pero he terminado al fin y me siento satisfecha. Y me pasa que me pongo a pensar en ti, y sólo bastan los segundos que necesiten mis manos para transcribir lo más rápido y fidedigno posible los sentires, verbos y adjetivos que tú me das para que de mí surja una obra maestra al instante, sin rayones, sin ediciones, sin pannes.
Sucede que lo que provocas en mí es tan bello,que...
 No, no.
Sucede en realidad que lo que creo entrever de tu alma al mirar tus ojos es tan bello, que...
No, no.
Sucede que todo lo que haces, aunque sea lo mismo que hace todo el resto de los humanos es tan bello, que...
No, no.
Sucede que es la forma en que haces todo lo que el resto de los humanos hacemos, te sale tan bello que...
No, no.
Sucede que algo activaste en mí, algo tan profundo, secreto e inefable, algo que ni siquiera sé que es pero que me hace mirarte con los ojos que un gato mira a la luz que emite un espejo cuando es tocado por un rayo de sol, como si fuera la cosa más intrigante, mística y fantástica que en su gatuna vida  haya visto, y es precisamente eso, esa cosa que es tan infernalmente bella que hace que todo lo que yo escriba inspirada en ti, o pensando en ti, o soñando contigo, o estando contigo, o medianamente cerca tuyo sea maestro, sea bello. Y será bello, tan bello como la belleza misma, será sublime, será poético, será celestial, será divino. Será tan fuerte y tan intenso que quien lo lea escuchará el mar, sentirá el viento, pensará en alguien que sea lo que tú eres para mí, pero para sí mismo.
Y aún si mis escritos no remecen el alma a nadie, a mí no me importa porque para mí un escrito inspirado en ti y en lo que vivimos será siempre algo comparable a un milagro, a un sueño mágico, y por sobretodo, lo más importante es que escriba lo que escriba, viva lo que viva, pase lo que pase, eres tú para mí la más bella obra maestra.

viernes, febrero 14, 2014

Nocturna


Son las dos de la mañana. Hay Luna llena. Me fumo un cigarro. Un perro me acompaña. Soy feliz, o casi feliz, en el día. Por la noche soy extraña. El sonido del viento meciendo las hojas. Humo desde mi boca. El ladrido de un perro a lo lejos. Una ráfaga de viento. La calma. Otro cigarro, que la noche está preciosa. El canto de aves nocturnas que sólo andan aquí de paso. Pienso. Infinitas cosas pienso. Mis pies descalzos se enfrían. Todos duermen menos yo, que no puedo y en verdad, no quiero. Humo. La luz de la Luna me hipnotiza. Pareciera estar de día. No se ven muchas estrellas, pero ahí están fieles mis tres marías.
Imaginé una mariposa. Escucho el sonido de la tierra. Otras aves perdidas pasaron por aquí, muy cerca. El perro que me acompaña se quedó dormido. Ceniza, mucha ceniza. Quietud y calma. Sonido de bambú. Fue el viento. Fui yo. Fuiste tú. Humo. Nostalgia. Pensamientos varios, pensamientos miles. Fin del cigarro. Mejor me acuesto.

martes, enero 28, 2014

En Braille


En la oscuridad de la mitad de la noche, lentamente, tus manos buscan mi cuerpo; siguen los rastros de mi tibieza para así alcanzarme y con un deseo que es mutuo y consentido, tocarme. Subes por mis muslos, tus yemas apenas tocan mi piel, sin embargo sólo basta ese toque para yo sentir tu calor y quemarme. 

Te detienes en mis caderas, por varios segundos haces de ellas tu morada. Con tus dedos dibujas mis crestas ilíacas, para luego con tus palmas abrazarlas. Tu pulgar derecho, que siempre ha sido más curioso, se dirige por el centro de mi abdomen hacia mi ombligo, en donde le esperan tus labios que me besan dulcemente. Usando mi esternón de carretera, sigues subiendo con tus manos rastreadoras hasta llegar a mi busto, que se quema por ti. Tus palmas exploradoras y delicadas abrazan y moldean mis pechos, como si siempre hubieran sido tuyos, así como en otra vida pasada y esta noche tan sólo se reencuentran otra vez. No puedo verte, está muy obscuro, sólo puedo sentirte: sentir tus manos hirvientes, tu respiración suave pero fuerte, tu aliento, tu presencia, la tibieza de todo tu ser.

 Lentamente te devuelves por mi centro hacia mis costillas, como queriendo abrirlas hacia los lados con la fuerza de tus pulgares, y así llegas hasta mi cintura, la cual tomas con fuerza, como si desde allí pudieses tomar mi alma más fuerte. Tu suavidad empieza a mezclarse con una pasión que me estremece toda y me aleja completamente de Morfeo. Ya estoy despierta. Tus manos han retomando su antigua ruta central, para subir hasta mis clavículas y dirigirse así hacia mis hombros, tomándolos con fuerza, mientras los besas también. Ahora acaricias mi cuello, mientras comienzas a tatuar un camino de besos desde allí hasta mi boca. Besas mi frente, mi nariz, mis pómulos, mi boca, mi mentón, una ceja, mi boca, otra ceja, una oreja, mi boca, otra oreja, mi boca, mi boca, mi boca, mi alma, mi boca. Tu mano izquierda se aloja en mi cuello mientras la derecha, ferviente expedicionista, sale a recorrer mi piel entera, dibujando mis contornos y mi silueta, como si estuvieras haciéndome a tu parecer. Mi cuerpo deseante se quema y anhela la fundición al rojo vivo.

Con tu brazo derecho me rodeas toda, acercándome con viveza hacia ti. Ya estando nuestros cuerpos muy pegados, intentas rodearme entera, me abrazas, me aprietas con fuerza, como si así lograses que nuestros cuerpos se fundan en uno al punto de que ya ninguno sepa quién es quién. Nos besamos en un beso hondo, profundo y largo, que parece eterno, tanto en tiempo como en espacio. Tu lengua húmeda y traviesa escribe poemas en mi lengua. Un quejido. ¿Fue tuyo o fue mío? Instintivamente extiendo mi cuello hacia atrás, como si así me expandiera en forma infinita. Mi pelvis te busca con danzas, cada movimiento es una posibilidad de encontrarte en una forma nueva.   Me tocas con una tierna urgencia y desesperación, que me hace creer que tienes ojos en las manos. Te toco entero,  necesito tu transitoria posesión, entrar en tu piel, hacer míos tus tatuajes y habitante. Me tocas entera y me aprietas como si de eso dependiera la existencia, como si desde mi cuerpo fluyese agua y tú, sediento en un desierto, murieses por beber. Soy agua, tú me bebes desde mi húmeda flor. Eres un ciego y yo tu sistema Braille, soy un libro y si no me tocas no puedes leer. Cada recoveco de mí te da una señal, una nueva palabra, un nuevo gemido. Me lees como a un mapa, sigues mis señales para acompañar mi camino a mi límite corpóreo, a mi explosión material. Te entrego mis palabras prohibidas,  mis verbos censurados, mis adjetivos reprimidos. Mi cuerpo en braille te entrega todo de mí, sin esconder nada, sin dejar nada a la imaginación. Dos cuerpos desnudos, leyéndose juntos,  quemándose como uno. 



lunes, enero 20, 2014

Mosaico Intertextual



Hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan sólo las almas
y las almas se van acercando
En mis labios te sé, te reconozco,
se han besado tu vida y mi vida.
En la melancolía y la desesperanza
tus manos son mi caricia, mis acordes cotidianos.
Te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía,
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!
(y tu corazón caliente)
(y tu corazón caliente)
(y tu corazón caliente)
Tú, mi desventura y mi ventura,
inagotable y pura,
quiero tocarte, verte.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
transfusiones eléctricas de sueño y realidad
de tu desbordada pasión.
Como en un libro, puedo lo que callas en tu frente leer
siento hacia mí venir tu pensamiento
Sabes lo que yo ignoro
Eres como un milagro de todas horas
Estás conmigo siempre: te tenga o no te tenga
Mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia
porque tan solo existo porque existes ¿qué es, sino eres tú?
(Recuéstate en mis labios)
Ambos, libertos, como mariposas
dos esfinges que duermen en la sombra
Quizá en la muerte para siempre seremos,
cuando el polvo sea polvo
mas polvo enamorado.


_________________________

Mosaico confeccionado a partir de los poemas siguientes:

Gabriela Mistral - Besos
Mario Benedetti -Te quiero
Octavio Paz - La Poesía
Alfonsina Storni - Lo inacabable
Gustavo Adolfo Bécquer - Rima LIX
Antonio Machado - Recuerdos
Amado Nervo - A Leonor
Jose Martí - Árbol de mi alma
Francisco de Quevedo - Amor constante más allá de la muerte
Jorge Luis Borges - El enamorado
Jorge Luis Borges - Alguien
Luis Cernuda - Los Fantasmas de Deseo
Luis Cernuda - Contigo
Jaime Sabines- He aquí que tú estás sola
Jaime Sabines - Amor Mío, mi amor...
Jaime Sabines - No es que muera de amor
Federico García Lorca - Deseo
Julia de Burgos - Noche de amor en tres cantos
Julia de Burgos - Para hallarte esta noche
Vicente Huidobro - Altazor: Canto I
Marilina Rébora - Amor, ya no te extraño
Gioconda Belli - En la doliente soledad del Domingo

*Los paréntesis fueron agregados por la autora.

lunes, diciembre 30, 2013

Eres


Eres un sueño lejano
del cual se recuerda sólo una sombra
del cual no se entiende bien la trama
del cual acorde pasan los días,
no se recuerda ya nada.
Cual novela que
por obligación leída
no se recuerda sino a sus personajes,
bien sólo al protagonista,
que en este caso soy yo
soñando un sueño
que vagamente recordaré al despertar.