viernes, abril 06, 2018

Todavía escribimos poesía (Manifiesto Poético)


Sí.
Aquí en el sur todavía escribimos poesía.

No dejaremos que la modernización ni la ilusoria virtualidad del tiempo
arrastren consigo nuestras letras, nuestra sangre, nuestro ser.
Nuestras manos han de ser nuestras primeras armas,
junto con nuestra palabra hablada, sentida y pensada.

Cuando nos resistimos al borramiento de la poesía
nos resistimos a la borradura de aquellas pausas,
detenciones políticas, que nos permiten observar la vida,
sentirla, compartirla, digerirla, descentrarla, desmantelarla, recrearla.

La poesía es la resistencia activa al paso inerte y sin gloria
de los días; es aquella navaja que cala profundo y saca verdades
como gotas rojas, es el palillo que desanuda enredos críticos
para hacerlos enredos líricos.

Nos enseñan a leer y escribir, pero no para pensar, no se confunda usted,
leemos y escribimos no para ser dueñxs de nuestra palabra,
sino para comprender bien las instrucciones, al pie de la letra,
y enseñarle bien a nuestrxs hijxs a que las reproduzcan en forma fiel.

Si hoy la reflexión es arma, la poesía ha de ser batalla.
Por eso, aquí no renunciaremos, aunque tengamos que hacer cuerpo,
a la humanización de nuestra existencia.

Cada letra, cada acto, cada fractura lírica
será nuestra defensa en pos de la vida,
y no de cualquier vida, sino de una digna,
consciente, potente, transformadora, librepensadora:
la felicidad como fruto político de la libertad.

Mientras escribamos poesía, ya sea en letras,
en músicas, en danzas orgánicas,
en exploraciones córporeas, en besos,
en cuerpos sincrónicos haciéndose amor,
no se nos colarán entre los dedos, las aguas de la era del vacío.

Compañerxs sintientes del mundo, compañerxs pensantes del mundo:
No nos durmamos mientras aún haya vino,
no dejemos de lado las caricias,
no callemos nuestras bocas rojas,
no nos soltemos las manos,
no nos tomemos el pelo.

Que la tinta que recorre nuestras venas no deje de fluir,
no deje de latir,  no deje de escribir.

Que la humanidad que se avecina no subsuma a la humanidad que queremos ser.
Escudriñemos en los símbolos que duermen ocultos bajo aquello que concebimos como real.
Usemos nuestras letras; tejamos otros mundos,
inventemos otras formas de ha-ser.


domingo, marzo 04, 2018

La axila peluda


Era un difícil día Lunes, como siempre. En medio de esos cuerpos ajenos, cuerpos otros, intentaba afirmarse en la micro. Tras varios intentos fallidos logró hacerse de un pequeño espacio propio en el pasamanos de arriba, perfectamente ajustado a su longitud. El codo, exactamente angulado en noventa grados, le permitía descansar su ajetreada cabeza en el bíceps y dormitar lo que restaba del camino. No se percató que en sus ensueños un joven millenial sentado frente a ella sacaba sigilosamente su teléfono celular, para con horror, retratar fotográficamente en un cuasi retrato, su axila.

El joven no tardó en utilizar su plan de datos móviles-internet y redes sociales ilimitadas para difundir a través de Facebook la impactante imagen de la axila junto al texto:

"Lejos lo más asqueroso que existe: una mujer con las axilas peludas. Gracias por matarme toda la pasión. Puaj."

No habían pasado ni diez minutos y la foto ya era gustada por veintisiete de sus amigos y amigas. A los treinta minutos, ya era diez veces compartida. El horror ante la imagen era compartido de manera exponencial entre las redes sociales. Trending topic. Al atardecer un periodista de un medio digital contactó al joven para hacerle una entrevista escrita sobre la experiencia. Al día siguiente se podía leer como noticia el titular "Desvergonzada mujer muestra sus axilas peludas en el Transantiago" con una delicada bajada de título que decía "Conoce aquí el relato del valiente joven que se atrevió a retratarla". El medio digital alcanzó récords de clickeos en el artículo, siendo compartido cuarenta y cinco mil veces en 3 horas. La noticia no dejaba indiferente a nadie.

Al día siguiente Alejandro Jara, que ya se hacía conocer como el Chico Jara, era invitado al matinal más famoso de la televisión chilena. Comentaristas de diversos temas lo entrevistaban sobre la nefasta experiencia. Profesores universitarios de ética opinaban sobre el asunto. Expertos en tuiter analizaban tendencias. Modelos ultradepiladas mostraban sus perfectas axilas en tevé nacional. El Chico Jara aprovechaba su cuarto de hora y se la jugaba de traumatizado. En close-up a las cámaras pedía que encontrasen a la joven, que la ayudaran, que no tuviera miedo de darse a conocer, que viera esto como una oportunidad de crecer, que los psicólogos del matinal habían prometido tratamiento gratuito, y tantos etecé.

Pasaban los días y la joven no aparecía. Los noticieros centrales, los matinales y hasta los canales de cocina abordaban una y otra vez el asunto,  exhortando a la mujer a aparecer públicamente y pedir/recibir ayuda. A esa altura el chico Jara, entre tanta fama y entrevista, ya había sacado su primer single trap "Mujer con vello no es bello", que sólo fue superado en descargas por su segundo single "El rap de las lampiñas". Ni el trap ni las cajas de leche con la polémica foto habían logrado traer a la joven a la escena.

La creación mitológica sobre el paraje de la peluda mujer no tardó en aparecer. Ufólogos, espiritistas, médiums, opinólogos y reptilianos debatían sobre sus teorías en torno al paradero de la joven. Surgieron varias hipótesis, como la del suicidio, al suponer que la peluda joven -al verse en las fotografías y escucharse en las noticias, no soportó la vergüenza y la carga social, decidiendo borrarse del mapa de la vida. Otros sectores pro-vida permanecían más optimistas y asumían que de seguro la joven había encontrado su camino en la iglesia y estaba en un tiempo de restauración espiritual: de tanto caminar por el desierto, ya estaba en Canaán. Y claro, no faltaron los anarquistas conspirativistas que sostenían la peor y más terribles de todas las hipótesis: quizá la joven se había vuelto feminista.

Ante todo el ajetreo y la culpa que suscitó la tesis del suicidio, la gente de los matinales apareció un día con poleras blancas con el hashtag: #todassomospeludas. Dieron disculpas públicas a la anónima familia de la joven, reconociendo el impacto que la difusión de la fotografía y las entrevistas podría haber tenido sobre la salud mental de la joven, quien a esta altura ya tenía un claro perfil psicopatológico, según psiquiatras que usaban como biblia el DSM VII y el CIE-13.

Con esto, surgió toda una campaña de pedir perdón a la pobre y vulnerada joven. El hashtag se volvió trending topic. Las grandes tiendas no tardaron en lanzar una línea de poleras-peto con él. Luego, las carteras y las bolsas reutilizables de género. En marzo, los cuadernos tenían el hashtag en todas sus portadas. Los ilustradores tuvieron su época de mayor contratación, pues  el estampado del hashtag y los nuevos diseños con axilas animadas peludas se estaban vendiendo como pan caliente. Tazones, chapitas, banderines tibetanos, cintillos, jockeys, calcetines, lencería, bumper stickers, carcasa de celulares, llaveros, monederos, lápices, agendas, axilas de juguete. A tres cuotas precio contado sin interés, con débito, crédito, hasta en veinticuatro cuotas con interés simple, dos por uno, tres por uno, compra-una-y-dona-una.

La moda no tardó en sumarse a la tendencia. Las mismas modelos ultradepiladas de los matinales se dejaron crecer los vellos de las axilas como gesto de solidaridad. Aunque claro, para diferenciar sus peludas-axilas-de-supermodelos de axilas comunes y silvestres, tiñieron con colores sus delicados vellos. Primero, fucsias. Luego verdes, amarillos, arcoiris, escarchados y flúor. La colorida tendencia se instaló con furor. Con tanta demanda por acicalamiento de axilas los institutos profesionales se apresuraron por lanzar al mercado la carrera técnica de "Axilista integral". Por contraparte los institutos profesionales jipis compitieron rápidamente con la carrera técnica de "Axilista holístico integral". Los centros de estética abrieron servicios especializados para el cuidado de las axilas, que rápidamente se independizaron por la creciente demanda, superando las Axilerías en proporción dos es a uno a las Barberías.

Con el tiempo, la gente fue olvidando a la joven que originó todo. Su foto (más bien la de su axila) dio a parar a un museo nacional en el centro de Santiago que sólo abría de Martes a Sábado, de diez a seis. El chico Jara se volvió algo así como un ícono kitsch, un René de la Vega o un Lucho Jara, que de tanto en tanto aparecía en reality shows o concursos de bailes de pseudo-famosos. Él aceptaba todo, pese a lo ridículo que se veía con su panza vestida de lycra brillante, pues más que mal,  a sus cuarenta y cinco tenía que pagar la universidad de sus dos hijas y el hipotecario a treinta años que más que avanzar parecía retroceder.

De la joven nadie nunca supo nada. Y del estúpido y absurdo mundo, la que fue una vez esa joven de libres e indómitas axilas, tampoco quiso saber más.


lunes, enero 22, 2018

Mente, materialidad y otras hierbas


La mente es traicionera.
Un autocine que proyecta todas las otras vidas
que no tuvimos pero que vivimos;
están allí, secretas, ocultas, atemporales,
en lo recóndito de la subjetividad.

La mente es tramposa, queridxs amigxs
nos transporta a irrealidades deseables,
a nuestras idealizaciones más diáfanas
sobre lo que deberíamos ser y hacer
nosotrxs mismxs, y el mundo también.

Quienes somos de realidad frágil,
danzando siempre en ese exquisito
y temeroso límite de la racionalidad,
somos presa fácil del autocine,
y confundimos lo que decimos, lo que hacemos, lo que vestimos
con lo que imaginamos decir, hacer y vestir.

Esas otras películas que nos repetimos una y otra vez
no son más que el resto, la duda, la inacción.
Son todas aquellas ideas que no se plasmaron en decisión;
son todas las palabras que quedaron mudas,
todos esos paisajes que no vimos,
todo ese alcohol que nunca se bebió.
Son esas vidas otras que no existen, pero que sí;
vidas que aparecen en el acto de decidir imaginarlas,
relamerlas, revivirlas, sin vivirlas ni una vez.

Así, ¿será entonces la materialidad eso que nos queda,
para como en un espejo podernos ver?
¿Serán entonces, las decisiones que sí tomamos,
las palabras que sí dijimos,
los paisajes que sí vimos,
el alcohol que sí bebimos,
eso que nos muestra al ser?

¿Será en la materialidad del vestir, en la elección de la palabra dicha,
en la selección del alimento que nos metemos dentro,
que nos corporizamos en eso que algunxs llaman realidad?

Pero, ¿no está acaso la elección del alimento supeditada también?
¿No existe acaso, un abanico de posibilidades plausibles para cada cual,
que para unos pocos es amplísimo, y que para nosotrxs es restricto y además,
mercantil?

¿Es entonces, la materialidad de la decisión en la que me condenso un reflejo fiel de mi ser?
¿No será entonces, ese viejo autocine que repite una y otra vez
mis vidas imaginadas (que quizá fueron vidas pasadas)
lo más auténtico que tengo de mí en tanto allí sí existe la elección?

¿Pero no está acaso, inclusive, colonizado mi imaginario
por aquél abanico en el que se me enseñó ordenadamente a crecer como bónsai?

¿Si no estoy allí, ni allá, dónde?
¿Si no soy así, ni asá,
asé, asó o asú?

¿No es entonces lo real un invento absurdo,
productor de grandes utilidades, que se nos enseña a obedecer?

¿No es entonces, inexorablemente, 
la vida un gran sueño,
una eterna ilusión?



Hand with reflecting sphere - M. C. Escher

miércoles, diciembre 20, 2017

Latinoamérica


La sangre nuestra
regadío de las grietas de la tierra
que abiertas como heridas
no han dejado de sangrar.

Pueblo de colores imborrables,
luminosos como estrellas;
biselados en chakanas perfectas
dispuestas para anunciar el cosmos.

Tierra de rostro mestizo,
híbrido, cholo, entremezclado;
de tez dura y endurecida,
como el vuelo del cóndor en la vida.

Carnavalito de ojos tristes,
piececitos infantiles azules de frío,
con la panza inflada de hambre
y los sueños llenos de esperanza.

Raíces que por arrancadas
ya están malheridas
cantando en gritos tristes
sus memorias de otro ayer.

Más con la cara llena de peros,
con las manos duras tomadas juntas,
con la frente mirando a los cielos
con los pies descalzos de guerrerxs

Con sonrisas cómplices que se esconden bajo cielo abierto
volveremos a ser lo que quisimos ser
eso que no fuimos
eso que no pudo nacer;

con rostros nuevos,
en cuerpos nuevos,
siendo sujetos nuevos
vamos a renacer

y por lo aprendido en nuestras heridas
esta vez no nos van a vencer,
aunque estén entre nosotrxs,
ahora no vamos a decaer.


Fotografía: Carnaval en Coroico, Depto. de la Paz, Bolivia. 2016.


martes, diciembre 12, 2017

Cielo


Después de probar el cielo, todo tiene sabor a infierno.
Miro a ese mismo cielo distante con estrellas que no brillan y me pregunto ¿dónde estás?

domingo, diciembre 03, 2017

Diálogos Profanos (Por Luna y Pancho Tanta)


Hoy oí decir
que el amor es impuro.

¿Qué significa eso?

¿Que es descolocado?

 ¿Que es aguerrido?

¿Certero y equívoco?

¿Cruel, violento y despiadado?

¿Sufrido y complaciente,
que muchas veces, lo mismo?

¿Amante e infiel amoroso,
 jamás romántico?

El amor nunca es un todo,
sólo existe en pedazos.

A veces, migajas;
otras tantas, promesas.

El amor es un cúmulo
y a veces, silencio.

No hay un amor,
sólo hay amores.

Amores disgregados, 

amores repartidos,

amores prestados,

amores variados, 

amores ilícitos,

amores pausados, 

amores ficticios,

amores a comodato,

amores  anónimos

amores olvidados,

amores que no fueron,

amores que serán.

Amor, amor

¿dónde oí esa palabra antes?


lunes, noviembre 06, 2017

Sangre


De color rojo y negro,
la sangre que me erige
está hecha de la fuerza vital que me sostiene
y no de hematíes.

La sangre que me colma y me transita
no sólo trae oxígeno:
a cada parte de mi cuerpo
lleva utopías por las que vivir.

La sangre que me llena
nunca se aquieta ni se estanca,
siempre encuentra un recoveco nuevo
al cual despertar y re-vivir.

Sangre apasionada,
no deja de desear ni de latir;
sueña con vidas que no existen,
sueña vidas por vivir.

Sangre aprisionada
sangre cautiva,

sangre licuada,
sangre herida,

sangre danzante,
sangre aguerrida,

sangre deseante,
sangre entrometida,

sangre que escribe,
sangre que vive,
sangre que siente,
sangre ardiente,

tinta de vida,
profecía incumplida

océano cautivo,
en cuerpo maldito,

érratica sustancia
que repitiendo sin repetir
resiste y me sostiene
en el misterio del vivir.

Imagen: Jordan Eagles