¿hay algún alma
que no nazca para el placer?
nos encondemos tras nuestras gatas y gatos
la aparición exclusivamente humana
pareciera perturbarnos
a fin de cuentas
¿quién dijo que la literatura
es eso que sólo se hace
sobre un papel?
inventamos
con ganas o no
un cuerpo
tecno-cuerpo
una fábula
un paso hacia adelante
y dos hacia atrás
el pudor del hedonismo
que todes practicamos
y nadie reconoce
nos avergüenza del tiempo habitado
en las luces led del consumo
y los pies aún están calientes
de tanto pisar a pata
las cenizas de una revolución
En el que hubiera sido su 87avo cumpleaños, Alejandra Pizarnik se permite ser vista en el reino de la muerte junto a una de sus obsesiones literarias: la condesa húngara Erzsébet Báthory, más conocida como La Condesa Sangrienta, por su sádico modo de secuestrar, violar y torturar a más de 600 jóvenes doncellas dentro de su castillo. A los pies de la tumba de Pizarnik, la condesa y la poeta celebran su cumpleaños, a través de las acciones de (I) Celebración, (II) Poesía y (III) Beso.
I - Celebración
II - Poesía
III - Beso
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| Tumba de Alejandra Pizarnik, Buenos Aires, abril de 2023 |
la experiencia profunda del presente
siguiendo esa huella espectral que es
el movimiento del deseo
me hizo un nudo en el co-razón
constatar los límites temporales
de una alegría viva
que será luego
sólo evocación
placer que en el fondo de la lengua
tiene sabor a metal
no hay imágenes ciertas:
sólo a tiempo de su propia temporalidad
cosí con fuego esa palabra rota
que el silencio no puede nombrar
hilé de conciencia este presente
que ya es memoria
y empecé
a envejecer
, mutuamente acordamos tu sumisión. te amansé con caricias, toqué con suavidad tu vientre, tus muslos, tus pechos, tu cuello. cartografié tu piel. detrás de ti, te incliné sobre mi cuerpo hasta que sintieras el ritmo con el que late mi respiración. poco a poco empecé a domarte, me senté sobre tu espalda y te cabalgué. tomé tu cabeza con suavidad hasta encontrar la cadena con que até tu cuello. cuidadosamente tiré de ella para guiarte por el salón. te tiré al suelo, me subí sobre ti, respiré en tu boca, te vendé los ojos. me pediste más intensidad. te puse en cuatro apoyos, empujando sólo tu pecho hacia el suelo para exponerte el culo y te nalguié. querías más fuerte, tu goce se abría en la fuerza de la pasión. acostumbrada a jugar con la tensión de los límites, el monopolio del poder me extrañó. me forzaste a ejercer de modo unívoco el poder, tal y como habíamos acordado. querías tu completa y dulce sumisión. tiré de tu cadena y te di un paseo por el salón, para que todes vieran el desfile de mi dominación. te abracé desde la espalda y empecé a ahorcarte poco a poco el cuello. ¿está bien así? pero tú querías más. con mi boca abierta sobre tu oreja, apreté más tu cuello, mientras tiraba del cuero de tu collar de sumisión. tomé tu quijada y siendo más brusca te llevé rápido al suelo. te acosté sobre tu vientre, até tus manos y tus piernas con un mismo lazo que se unía sobre tu espalda. te reduje y me froté sobre ti. te pedí que sacaras la lengua y te recorrí con todo mi cuerpo sobre el tuyo. te jalé desde los pies, y con un poco más fuerza te moví. liberé el lazo y te jalé desde la cadena amarrada a tu cuello hasta ponerte de pie, para llevarte hacia el fierro de una escalera y apresarte allí. te amarré y quedaste inmovilizada. tras de ti, besé tu cuello y dirigí tu cabeza hacia mi piel. te gustó. querías que te amarrara más, demasiada libertad en las piernas. cuando empezabas un goce más alto, el tiempo del ejercicio terminó. luces frías de golpe. repentinamente, la sumisión y la dominación se diluyeron en una ternura común. te acaricié, te liberé, nos abrazamos, y nos dimos las gracias. ¿estuvo bien para ti? me encantó, estuvo de diez, dijiste. te ofrecí un mate y nos perdimos entre los otros cuerpos que también diluían la escena de dominación.
todo tiene que ser en el límite
allí donde la alegría
se acaricia con la tristeza
-fin de fiesta-
donde se fagocita la experiencia
como electricidad emocional
¿será por haber crecido cristiana
permanentemente buscando
un goce místico
con el espíritu de dios
que necesito emociones trascendentales
intensas agotadoras altas
algún delirio intelectual
para hacer viva la memoria
de eso que nombro como
soy?